«SE GENERA CONTENIDO NOTICIOSO CUANDO EL RELATO COBRA VIDA PROPIA»

(CLAUDIA LOAIZA)

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Un entorno empresarial más competitivo y un nuevo modelo de consumidor, serán para el 2022 las constantes en la actividad económica del Ecuador, panorama que además se verá condicionado por el comportamiento de la pandemia.


El azote del Covid-19, provocó a nivel global el cierre de 50.000 negocios. En esta alta tasa de mortalidad -explica Javier Juncosa, profesor de Investigación de Mercados y Comportamiento del Consumidor en el IDE Business School- solo los más fuertes lograron superar la crisis. A decir del especialista, si bien el nuevo año presentará al país un horizonte con menos organizaciones empresariales, éstas estarán más preparadas y en constante “disputa de un pastel más pequeño y con acceso a crédito”.


Durante la emergencia sanitaria -asegura- no solo la capacidad de consumo de los hogares disminuyó, sino que se acrecentó el desempleo y subempleo. Del 2018 hasta el 2021, Ecuador registra una caída de 8 puntos porcentuales del empleo adecuado. “La importancia del ingreso en los hogares tiene que ver con la capacidad de consumo y esto no se no se traduce en otra cosa que en la venta”, explica.


A criterio de Juncosa, el nuevo consumidor o consumidor postcovid, no se diferencia mucho del comprador pre-pandemia y las tendencias de estos se mantienen tanto en las categorías de B2B o B2C, aunque con algunas características que deben tomarse en cuenta para favorecer al desarrollo del sector comercial.


Por ejemplo, el comprador ahora es mucho más consciente del valor de su dinero y prioriza cada una de sus compras, y es esta restricción la que justamente lo lleva a sopesar la relación calidad-precio de lo que adquiere.


“Un consumidor que tiene menos recursos y que compra menos, no es que deja de comprar servicios de lujo, si no que los prioriza. Si antes salía a cenar cuatro veces por semana ahora saldrá una o dos”, expone.


En este sentido -manifiesta- las empresas tendrán que estar en la capacidad de agregar una propuesta de valor a sus productos o servicios, para así asimilar a un mercado con un nivel de salario reducido.


Otro aspecto a tener en cuenta es que si bien el shopper post-pandemia ha normalizado el teletrabajo y está más abierto a una atención digital, el tema de presencialidad e interacción siguen siendo importantes y requieren de atención.


“Muchas empresas que entraron cien por ciento al canal digital el año pasado, a partir de agosto tuvieron que dar un paso atrás, porque no hay nada que nos convierta en consumidores confinados. Los compradores consumen porque ven una identidad a través del consumo de otra persona, a medida que el otro no me ve o no me reconoce no tiene sentido tener un vehículo o reloj bonito. El consumo nos permite crear identidad en el otro, por eso la presencialidad es clave”, destaca.


El catedrático reconoce que la digitalización es un aspecto importante para los negocios, pero recomienda ser prudentes y tener en cuenta la propuesta de valor de la empresa al tomar decisiones de transformación digital, para así no volverlas un mecanismo operativo de respuesta ante una crisis.


Un punto a considerar en el 2022 serán los cambios que ha sufrido la estructura poblacional y cómo éstos han influido en el mercado. Por ejemplo, la tasa de natalidad y matrimonios ha bajado, mientras que la edad para casarse y los divorcios aumentaron, lo que ha generado hogares más pequeños, que a su vez reducen los niveles de consumo.


A este panorama se le añaden los problemas que enfrentará al cierre del 2020 la economía global debido a la crisis mundial de suministros, la cual provocará una demanda muy complicada y un consumidor más ávido de ofertas.


A decir de Javier Juncosa, un factor clave y diferencial en la actividad económica del 2022 será el poder de negociación que deberán desarrollar las organizaciones en términos de abastecimiento, apalancamiento, crédito, proveedores y clientes.