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«Se genera contenido noticioso cuando el relato cobra vida propia» 

(Claudia Loaiza)

Fomentando la equidad y el desarrollo sostenible mediante el Comercio Justo

  • 13/05/2024
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Fomentando la equidad y el desarrollo sostenible mediante el Comercio Justo

Más de 350 mil personas en América Latina se benefician de esta práctica ética.

 

Este enfoque económico global busca mejorar las condiciones laborales y la equidad en los precios para los productores y trabajadores de países en desarrollo. A través de este modelo, se promueve un trato honesto y sostenible, priorizando el bienestar de las personas y el medio ambiente por encima de las ganancias económicas.

 

A nivel mundial, el Comercio Justo demuestra un impresionante alcance y eficacia. La transparencia de sus operaciones revela que involucra a más de 2.5 millones de productores y artesanos, distribuidos en 145 países. Este modelo no solo resalta la importancia de un comercio equitativo, sino que también se destaca por fomentar la igualdad de género, evidenciado por el 74% de mujeres en la producción y un 54% en posiciones de liderazgo dentro de las organizaciones. Así, ofrece oportunidades reales de mejora socioeconómica que trascienden las fronteras locales.

 

Este impacto se refleja claramente en América Latina, donde la adopción de esta estrategia ha ganado terreno de manera importante, convirtiéndose en una herramienta clave para mejorar la calidad de vida de muchas familias. Según la Coordinadora Latinoamericana y del Caribe de Pequeños Productores y Trabajadores de Comercio Justo (CLAC), más de 940 organizaciones están activas bajo el sistema Fairtrade en la región, beneficiando directamente alrededor de 350 mil personas.

 

Esta práctica no solo responde a un compromiso ético, sino que también contribuye directamente al Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 1, que busca erradicar la pobreza. Entre 2015 y 2019, las organizaciones certificadas Fairtrade en América Latina y el Caribe distribuyeron aproximadamente 400 millones de euros en prima social para proyectos de crecimiento productivo y comunitario.

 

En cuanto a Ecuador, el país se destaca como el mayor proveedor de alimentos orgánicos a la Unión Europea, lo que demuestra su liderazgo en la adopción de prácticas sostenibles y éticas. Según el anuario de exportaciones del sector asociativo y comercio justo del Ministerio de la Producción, se registran 47,70 mil hectáreas certificadas orgánicas. Además, los envíos al exterior de pequeños productores ecuatorianos experimentaron un crecimiento del 39,57% en valor FOB durante 2021 comparado con el año anterior, con un aumento del 12,90% en las ventas etiquetadas bajo este enfoque.

 

La diversidad de productos ecuatorianos que siguen estos estándares incluye banano, cacao, jugos y pulpas de frutas, café, nueces, panela, hierbas y especias, quinua, guayusa, alcohol, esencias, artesanías y cosméticos. El 44% de las organizaciones y empresas con certificación de Comercio Justo son gremios de productores, mientras que el 30% son compañías sociales e intermediarias. Esto refleja un beneficio económico, y un avance hacia el ODS 12, que promueve prácticas de producción y consumo responsables.

 

Sin embargo, el movimiento enfrenta desafíos, incluyendo la falta de conciencia del consumidor y el acceso limitado a mercados convencionales. Para superar estos obstáculos, es imperativo implementar políticas de apoyo gubernamentales e intensificar los esfuerzos de educación y sensibilización, promoviendo así un mayor entendimiento y respaldo a este modelo.

 

El futuro del Comercio Justo parece lleno de promesas, siendo esencial que tanto los consumidores como las empresas incrementen su respaldo a estas prácticas, De este modo, continuaremos transformando la economía mundial hacia una que sea más equitativa y sostenible para todos.

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